jueves, 7 de agosto de 2008

viernes, 1 de agosto de 2008

Guirilandia

Como todos ustedes saben, el jolgorio y la fiesta pueden llegar a llevar a uno a ciertos extremos, sobre todo si a la juerga padre le añadimos pasión por el cine bizarro como la película Borat, música modernita del FIB (nuestro querido Festival Internacional, en el que todos hemos trabajado o ocupado un hueco en la hierba reseca al sol, un espacio en las tiendas de camapaña en medio del barro, escuchado desde nuestras casas mientras intentábamos dormir, visto desde la colina de en frente, etcétera), tendremos un resultado francamente aterrador:



Fíjense, y comprobarán que, en efecto, esas son las calles por las que todos hemos paseado de niños, nos hemos arrastrado por motivos alcohólicos al crecer un poco y, muy probablemente, escupiremos de viejos.

Así que amigos míos, espero que estén pasando un buen verano y nadie como el elemento aquí reseñado les inoportune, pero recordad: tanto lo grotesco como lo bizarro están mucho más cerca de lo que se imaginan...